
Sábado a media noche, una taza de café, un cenicero y varias colillas de cigarros, la oscuridad de la noche entra por mi ventana, las sombras de la ciudad no son compañía; otro café caliente sobre mi mesa y la hora no avanza, el frío de Lima ha entrado por mi puerta, se está alojando en mi sala y pretende dormir en mi sillón; esta soledad involuntaria se me está haciendo eterna, infringida por un adiós a contraluz; el ya no oír ni el lejano eco de sus palabras, me recuerdan que no he superado esta quietud.Un sorbo de café, la mirada perdida, una pared sin color y un nombre escrito en ella, entre mis manos otra taza de café que jamás comprenderá por que me aferro a su calor; es media noche y estoy en la soledad de mi espacio, rodeada de una infinita y lúgubre tranquilidad, más de la que me gustaría, más de la que algún día hubiera imaginado tendría; no tengo valor para recostarme en mi cama sin desear que la puerta se abra y verte llegar o que el teléfono timbre y seas tu al contestar.La noche está clara y la luna se pasea por mi mirada, ante mis ojos cae una fría estrella en el cielo y siento que mis pasos no siguen un rumbo, doy vueltas por mi vida, solo avanzo hasta lo profundo y vuelvo a encontrar una noche fría, triste y aunque estrellada, no me acompaña; sigo fumando y hay otra taza de café esperándome.En la línea de mi vida me detengo sin fuerzas y sin ganas de seguir, mi corazón me suplica que me quede aquí, que nada encontraré al final de este camino en el que voy y aunque aposté mi alma a ganador, la soledad se encargó de declararme lo contrario; las cartas que aposté ya me las ganaron, ahora que vuelvo sobre mi camino y regreso al punto de partida, me pregunto por que el amor se desvía de mi vida; otra vez estoy aquí, donde empecé y mi corazón se queja, ahora sobre mis pies cansados no creo resistir otro viaje por eso me quedo sin avanzar, sin mirar para adelante.Hoy sembraré una esperanza en mi corazón para pensar que no se ha cansado de amar a pesar de que yo prefiero rendirme ante ese azar truculento que me invita a perseguir una travesía que probablemente me haría morir en el intento; mi taza de café ya se ha quedado vacía y con ella mi corazón, no queda más espacio, yace la soledad en mi fría habitación, mientras a mi ventana aun no llegan aires nuevos, tal vez me pinte en el alma una mínima esperanza para no sentir el frío cuando llega la nostalgia y tal vez para convencer a mi abatido corazón que aun apueste todo y que aun crea en el amor....
Publicado por Cathy Pazos en este blogger
Ahhh!!! Casi llorooo...
ResponderBorrarMuy lindo y muy cierto.
Paso a firmar por este blog tmb!
Espero que tes bien...
Un beso
[*Debbie*]